Colonizaciones mediterráneas y jefaturas europeas
De EstudiaHistoria
Una de las caracterÃsticas de la Edad del Hierro en Europa es que se amplÃan las sociedades que adquieren estructuras complejas al nivel de estados arcaicos, basados en una jerarquÃa por clases y en la burocracia. Entre ellos se encuentran las polis griegas y sus colonias, las ciudades estado etruscar (que emergen a partir del s.VII) y el mundo ibérico (s.VI) en la franja levantina de la PenÃnsula Ibérica, especialmente Levante y AndalucÃa.
La conocida Edad Oscura Griega, la Crisis del s.XII a.C., entre el 1200 y el 900, se ha pensado tradicionalmente como un perÃodo de ocaso debido a una invasión de pueblos dorios (si bien no hay evidencias arqueológicas); lo que no cabe duda es de que se trata de un perÃodo de declive del que se recupera primeramente la isla de Eubea. De esta isla y de Corinto parten las primeras colonias que se fundan en el centro del Mediterráneo (una de las primeras que se fundan es Pitecusa para reunir los metales de los montes Argentarios). No obstante todo lo anterior, cabe pensar que dicha Edad Oscura no lo fue tanto como se pretende en los manuales sino que se mantendrÃan abiertas algunas rutas comerciales y por ellas continuirÃa fluyendo la influencia del Levante hacia el Mediterráneo Occidental y difundiéndose las tecnologÃas e innovaciones.
La fundación de colonias griegas tiene consecuencias en las sociedades indÃgenas en amplias zonas. La fundación de Massalia, en la desembocadura del Ródano, tiene profundas implicaciones en la Europa Central del Hallstadt. Los griegos fundan esta colonia con el objetivo de comerciar con materias primas del interior del continente y de la PenÃnsula Ibérica (modelo centro-periferia) utilizando, en parte, el Ródano como vÃa de transporte y comunicación.
Los lugares centrales
Esta zona del interior se corresponde con la cultura centroeuropea de la Edad del Hierro conocida como Hallstatt. Como consecuencia del comercio con Marsella aparecen lugares centrales que centralizan actividades comerciales y reunen excedentes agrarios (constituyen el germen de los castros de la Segunda Edad del Hierro).
Un ejemplo de lugar central es Heuneburg donde se conoce el asentamiento y una serie de tumbas principescas espectaculares: túmulos circulares muy amplios. Es un lugar fortificado en el que a mediados del s.VI se construye una muralla de sillares y torres cuadradas que sustituye a la empalizada de madera de técnica local. Esta nueva muralla proviene de una técnica mediterránea sin precedentes locales[1]. Esta enclave serÃa un lugar donde se centralizan excedentes y que satisface la demanda de los colonos de Marsella. Dispone de su propio barrio de artesanos. A cambio, al poblado llegarÃan artÃculos de lujo y especialistas.
De Heuneburg también son espectaculares las tumbas que emulan las formas del prÃncipe mediterráneo: túmulos circulares con el perÃmetro marcado por pilares de madera, con un pilar-este en la parte superior que representarÃa al muerto heroicizado.
Como ya hemos comentado, un ejemplo de estas tumbas es Hochdorf, entre los rÃos Rhin y Mosela?. Este emplazamiento fue excavado escrupulosamente en los años 70; se documentó un enterramiento individual de un adulto o viejo acompañado de un gran ajuar; tanto este ajuar como la estructura de la tumba implican la capacidad de este individuo para reunir mano de obra. Las caracterÃsticas de la tumba copian la idea oriental del muerto heroicizado, la búsqueda de un antepasado común pseudo-mitológico como antecesor de una dinastÃa. La tumba reproduce la vivienda del dinasta y contiene todos los sÃmbolos de su poder; la habitación estaba revestida de seda (se trata de la evidencia más antigua de este material en el Occidente). Entre el ajuar se encontraba una inmensa crátera que habrÃa contenido hidromiel y, colgados de las paredes, numerosos cuernos de uro, en lo que podrÃa considerarse una adaptación local de la idea del simposio del mundo mediterráneo. El muerto descansa sobre una kliné con ruedas y ocho figuras femeninas que probablemente sea una importación del norte de Italia.
Otro ejemplo lo encontramos en el túmulo principesco de Vix. Éste enterramiento también está asociado a un hábitat que controlarÃa un punto estatégico en las rutas entre Borgoña y el Ródano. Se trata de una tumba femenina en al que la muerta aparece descansando sobre un carro de parada, adornada con numerosas joyas y, formando parte del ajuar, aparece una crátera de 1'64 m de altura, 200 kg de peso y 1100 l de capacidad con reproducciones de escenas de la IlÃada. Esta crátera vendrÃa en piezas (probablemente proviniera de algún taller de la Magna Grecia) y serÃa ensamblada in situ por artesanos extranjeros[2]. Se data en torno a 530 BC.
Principados hallstáticos (600 - 450 a.C.)
Se tratarÃa del conjunto de asentamientos desarrollados en torno al s.VI a.C. en la zona del Ródano como consecuencia de la fundación de la colonia de Masalia por parte griega. Estos asentamientos presentarÃan concentraciones de población estructuradas como sociedades de jefatura de carácer volátil cuyo único mérito consistirÃa en estar en el lugar adecuado en el momento idoneo.
Esta periferia surte de sal, hierro, oro, ámbar, pieles, posibles productos agrarios y esclavos apresados en razzias por su periferia septentrional a las colonias del Mediterráneo a través de rutas que condujeran hacia él pasando por los lugares centrales ya vistos. A cambio, llegarÃan telas, coral, vajilla ática para el simposio, ánforas vinarias, objetos de lujo,... que sirven para afianzar el prestigio dentro del territorio y, algunos de ellos, se canalizarÃan hacia los jefes menores dependientes con objeto de asegurar su fidelidad.
Referencias
- ↑ Parte de las polÃticas que permiten el acceso de comerciantes griegos se basarÃa en regalos de embajada: artÃculos de lujo, arquitectos, artesanos, nuevas tecnologÃas,...
- ↑ La crátera presenta letras indicando fragmentos y el modo de ensamblaje de los mismos.




