El NeolÃtico Atlántico
De EstudiaHistoria
La neolitización de la zona atlántica se data a partir del V milenio a.C. De nuevo hay que plantear que el mar es la vÃa de comunicación fundamental y el origen del NeolÃtico en esta zona hay que buscarlos en las conexiones pesqueras de corto alcance. Las cerámicas cardiales serán el denominador común.
Sitios estables mesolÃticos en la costa atlántica (evidenciados por necrópolis y concheros) que aparecen junto a los restos de cerámicas cardiales (Algarve, Alentejo, Ribatejo, estuario de l aGironda,...). Algunos de estos sitios aparecen en tierra adentro, dibdo al proceso de colmatación de los estuarios (Mira?, Sado, Tajo,...). En otros casos ya aparecen animales domésticos.
Todos estos sitios costeros están enclavados en lugares de acceso a especies migratorias como los atúnidos, merluzas o caballas que se pescaban (evidencias de anzuelos, barcas y redes en sistios mesolÃticos) alejadas de la lÃnea de costa. Basándose en esto Clark [1] justifica los contactos con gentes del Mediterráneo en el contexto de estas tradiciones perqueras y la introducción de elementos foráneos sin traspaso de población. Otra vÃa de comunicación y transmisión de elementos podrÃa haber sido por vÃa terrestre siguiendo el rÃo Garona.
A partir de fines del VI milenio a.C. - comienzos del V milenio a.C. se aprecian los primeros sÃntomas de cambio y, a partir de esa fecha, el proceso ya se hace irreversible. Para VI-V milenio a.C., las islas británicas ya se han separado y el retroceso de la lÃnea de costa es importante. Los análisis de polen en las zonas de turberas establecen los indicios de ataque al bosque y de polen de cereal en esta misma época, lo cual es justificado debido a la importante pérdida de territorio en favor de las aguas que provocarÃa una carestÃa de recursos significativa.
Cuando esta gente se vuelve neolÃtica y da la espalda al mar, la mejor información de la que disponemos proviene de las tumbas pues conocemos muy poco de los lugares de hábitat, de hecho, son las tumbas lo que nos permite conocer qué lugares estaban ocupados. Esta carencia de yacimientos se explica por la fugacidad de los mismos; los suelos del área atlántica son ácidos y muy pobres, poco aptos para la agricultura, suelos de granitos y pizarras en los que la explotación principal será la ganadera; esta gente debe ser flexible y mantenerse en movimiento en una vida ganadera-cazadora-recolectora y muy poco horticultora; el hábitat, por tanto, en chozos de escobas y ramas resulta prácticamente invisible arqueológicamente. La población mantiene un patrón de movilidad dentro de un territorio definido (no confundir con nomadismo) que se mantuvo hasta la Edad del Hierro cuando aparecen los primeros castros (I milenio a.C.).
Cuato más invisible es el lugar de habitación, más monumental mediante el túmulo se vuelve el panteón familiar. Son signos que permiten marcar visualmente la propiedad de un territorio y sirven también como patrón de orientación y elemento de reclamación de los derechos de explotación del territorio (precedentes en Muge y Téviec en el MesolÃtico). Los túmulos, además, son panteones familiares de enterramiento colectivo que representan la estructura social de estos grupos: igualitarios, basados en grupos de parentesco, la tierra poseÃda en comunidad,.... los túmulos sirven como documento de transmisión de los derechos de propiedad a través de los antepasados.
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Las islas británicas
Como islas que son, el NeolÃtico ha tenido que llegar a ellas desde el continente. LAs dataciones también hablan del V milenio y los datos más antiguos se asocian también a los primeros indicios del arado (4800 a.C.).
Las evidencias del arado se detectan en suelos fosilizados: en el NeolÃtico se encuentran túmulos en los que antes de construir la tumba se ha arado el terreno, lo cual ha permitido que se conserven hasta hoy los surcos de ese arado. Se trata de un acto ritual de domesticación de un suelo salvaje.
El arado, además, va asociado a evidencias polÃnicas que reflejan quema generalizada del bosque y pólenes no arbóreos (gramÃneas como forraje) que suponen también la introducción de animales domésticos y menormente cereales por vÃa costera ya que en las islas éstos no existÃan.
No se sabe aquà qué modelo de colonización explicarÃa la llegada del NeolÃtico a las islas pues en la zona se ha hundido gran cantidad de territorio (sólo en Escocia hay evidencias de población costera); en cualquier caso, el modelo responde a un uso más ganadero/cazador y a un patrón de ocupamiento móvil prácticamente invisible.
El modelo más plausible para toda la costa atlántica es el de capilaridad, no hay datso que permitan hablar de migraciones de población. Se tratarÃa de la evolución de poblaciones mesolÃticas locales. Sólo se mantiene en duda el caso de las islas británicas ya que no hay evidencias de poblaciones mesolÃticas asentadas en las costa.
Modelo de frontera en Europa
En algunas zonas hay evidencia de poblaciones mesolÃticas sedentarias en altas densidades en las que el tránsito hacia el NeolÃtico se da por corrimiento de la frontera con campesinos próximos que van asimilándolos:
Curso medio del Danubio
Es la zona de las Puertas de Hierro, en las que hay documentación de campamentos mesolÃticos sedentarios de grupos cazadores-recolectores que explotan una gran variedad de recursos, aunque principalmente animales.
Escandinavia
Es una de las regiones con cronologÃa más tardÃa para la neolitización (ca. 5000 a.C.). En torno al 4.800 a.C. se empieza a generalizar una segunda generación de tecnologÃa agraria, entre ellas el arado que permite culminar el proceso de colonización neolÃtica más allá del lÃmite de los loess hacia zonas del norte de Polonia y Alemania. Este avance pondrá en contacto poblaciones campesinas con grupos densos de cazadores-pescadores sedentarios mesolÃticos (la tierra en la penÃnsula de Jutlandia está emergiendo, lo cual nos permite conocer los yacimientos).
La evidencia de asentamientos mesolÃticos se fundamenta en la presencia de concheros y necrópolis. A finales del V milenio a.C. empiezan a aparecer objetos exóticos de manera anecdótica que reflejan el contacto con los campesinos, pero no cambian el modo de vida. Hasta comienzos del IV milenio no se vuelven campesinos, pasarán 1.000 años en contacto. No obstante, desde el 4.500 ya se ve que el proceso de cambio se ha iniciado:
- la frontera neolÃtica va avanzando gracias al arado.
- se detectan intercambios en la frontera campesinos mesolÃticos: cerámicas, hachas pulimentadas, ...
- cambios medioambientales: descenso del Ãndice de salinidad (fase del Mar de Litorinas) que provoca que ciertas especies migratorias comiencen a escasear, lo cual produce una mayor dependencia de los recursos domésticos. De hecho, a partir del 3.900 a.C. el cambio en la dieta es drástico y la dependencia de productos vegetales será ya total.




